- Aspirar antes de despegar el pelo incrustado.
- Frotar en círculos y repartirlo de nuevo.
- Usar demasiada presión sobre fibras delicadas.
- Mojar sin comprobar las instrucciones del tejido.
- No vaciar la herramienta cuando pierde eficacia.
- Empezar por el suelo y después limpiar muebles, haciendo caer pelo otra vez.
- Comprar un aparato para cada rincón antes de conocer la necesidad principal.
El orden más práctico suele ser: zonas altas, tapicería, bordes y, por último, suelo.
La regla de una compra
Elige una herramienta compatible con la superficie que más tiempo te roba. Úsala durante una semana y anota dónde falla. Solo entonces sabrás si necesitas complementarla. Esta pausa evita duplicados y accesorios que terminan guardados.